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Cómo la criptografía protege los datos en tránsito

Cómo la criptografía protege los datos en tránsito

Entiende qué son los datos en tránsito, qué riesgos enfrentan en las redes y cómo la criptografía (TLS/HTTPS, VPN y cifrado de extremo a extremo) protege la información sensible.

Cómo la criptografía protege los datos en tránsito

Cuando hablamos de seguridad de la información, es común pensar en antivirus, firewall y contraseñas fuertes. Pero existe un momento crítico en el que los datos están especialmente expuestos: mientras “viajan” por la red, saliendo de un dispositivo y llegando a otro. A esto lo llamamos datos en tránsito.

Formularios en sitios web, transacciones financieras, APIs, mensajes de chat, correos electrónicos corporativos, integraciones entre sistemas… todo ello implica datos que salen de un punto A y llegan a un punto B. Si ese camino no está protegido, un atacante puede interceptar, alterar o copiar esa información.

Es aquí donde entra el cifrado en tránsito: crea un “túnel seguro” entre los extremos de la comunicación, dificultando la vida de quien intenta espiar el tráfico. En este artículo vamos a entender:

  • Qué son los datos en tránsito y por qué son tan atractivos;
  • Los principales riesgos en redes locales, internet y Wi-Fi público;
  • Cómo la criptografía (TLS/HTTPS, VPN, cifrado de extremo a extremo) protege ese tráfico;
  • Buenas prácticas y un checklist para empresas que quieren elevar su nivel de protección.

1. ¿Qué son los datos en tránsito?

De forma sencilla, los datos en tránsito son informaciones que se están transmitiendo entre sistemas, dispositivos o servicios. Algunos ejemplos típicos:

  • Accedes a la banca online desde el navegador y el saldo de tu cuenta se envía del servidor a tu ordenador;
  • Una aplicación móvil envía tus credenciales a una API de autenticación;
  • Dos microservicios se comunican entre sí en una arquitectura en la nube;
  • Un empleado accede al sistema de la empresa a través de un Wi-Fi público en el aeropuerto;
  • Un sistema interno envía logs a una solución de observabilidad en la nube.

Esos datos salen de un punto, recorren una red (local, internet, VPN, etc.) y llegan al destino. Durante ese trayecto pueden pasar por varios routers, switches, proxies, firewalls y otros equipos. Si el tráfico no está protegido, cualquier punto intermedio comprometido —o una red mal configurada— puede convertirse en una ventana de espionaje.

2. ¿Por qué los datos en tránsito son tan atractivos?

Desde el punto de vista de un atacante, interceptar datos en tránsito puede ser más “sencillo” que invadir directamente un servidor o una base de datos. Algunos motivos:

  • Las redes Wi-Fi abiertas o mal configuradas exponen el tráfico de usuarios desprevenidos;
  • Dispositivos comprometidos (routers, proxies, switches) pueden duplicar el tráfico hacia el atacante;
  • Herramientas de captura de paquetes (sniffers) permiten observar todo lo que circula en una red sin protección;
  • Ataques de Man-in-the-Middle (MITM) pueden situarse entre el usuario y el servicio, haciéndose pasar por uno frente al otro.

En un escenario sin cifrado, esto significa acceso directo a:

  • Usuarios y contraseñas introducidos en formularios;
  • Números de tarjeta de crédito y datos bancarios;
  • Tokens de sesión y cookies de autenticación;
  • Documentos, mensajes y archivos enviados por la red.

Incluso dentro de una red corporativa, asumir que “la red interna es segura” es un error peligroso. Amenazas internas, dispositivos comprometidos y accesos indebidos pueden explotar tráfico interno sin cifrar.

3. Principales riesgos para los datos en tránsito

3.1 Sniffing de red

El sniffing es la práctica de capturar paquetes de datos que pasan por la red. En redes sin cifrado (o con protocolos antiguos como HTTP simple o FTP), el atacante puede:

  • Leer el contenido de las peticiones y respuestas en texto claro;
  • Identificar credenciales, números de documentos e información sensible;
  • Mapear qué sistemas y servicios se están utilizando.

Las herramientas para este tipo de captura son ampliamente conocidas y están fácilmente disponibles. Por eso, los datos que viajan sin protección son un objetivo fácil.

3.2 Wi-Fi público y redes desconocidas

Conectarse a un Wi-Fi público (aeropuertos, cafeterías, hoteles) o a redes desconocidas es un riesgo clásico. En muchos casos, el tráfico interno de la red no está aislado, lo que permite que:

  • Otros usuarios de la misma red monitoricen el tráfico de los dispositivos conectados;
  • Un atacante monte un punto de acceso falso imitando la red oficial;
  • Los paquetes se dirijan a través de equipos mal configurados o comprometidos.

Si el usuario accede a servicios sin cifrado adecuado, el riesgo de exposición es alto.

3.3 Ataques Man-in-the-Middle (MITM)

En un ataque de Man-in-the-Middle, el atacante se coloca entre el cliente y el servidor, de forma que:

  • El usuario cree que está hablando con el servidor legítimo;
  • El servidor cree que está hablando con el usuario legítimo;
  • En medio, el atacante lee, altera o registra todo el tráfico.

Sin cifrado adecuado y sin verificación de identidad (como certificados confiables), es difícil detectar este tipo de ataque. En algunos escenarios, el atacante también intenta forzar un downgrade de la conexión a protocolos menos seguros o eliminar la capa de cifrado (SSL stripping).

3.4 Protocolos antiguos y configuraciones débiles

Incluso cuando hay cifrado, los protocolos antiguos o mal configurados pueden comprometer la protección. Ejemplos:

  • Uso de versiones obsoletas de SSL/TLS (como SSLv3 y TLS 1.0/1.1);
  • Soporte de suites de cifrado débiles o algoritmos rotos;
  • Falta de verificación adecuada de certificados, permitiendo conexiones con certificados falsos.

En estos casos, un atacante puede explotar vulnerabilidades conocidas o engañar al cliente para que acepte conexiones no confiables.

4. ¿Cómo protege la criptografía los datos en tránsito?

La respuesta central es: creando canales de comunicación cifrados y autenticados, idealmente anclados en una cadena de confianza. Los principales ejemplos son:

  • TLS/HTTPS (para la web, APIs y varios protocolos de aplicación);
  • VPN (para crear túneles seguros sobre redes inseguras);
  • Cifrado de extremo a extremo (E2EE) en mensajería y comunicaciones;
  • TLS entre servicios en arquitecturas de microservicios.

4.1 TLS y HTTPS: el estándar de la web segura

Cuando ves el candado en el navegador y la dirección empieza con https://, significa que la conexión está usando TLS (Transport Layer Security). De forma simplificada, esto es lo que ocurre:

  1. El navegador se conecta al servidor y solicita iniciar una sesión segura;
  2. El servidor presenta un certificado digital, emitido por una autoridad de certificación confiable;
  3. El navegador valida ese certificado (cadena de confianza, validez, dominio);
  4. Cliente y servidor negocian algoritmos e intercambian secretos de forma segura, normalmente utilizando criptografía asimétrica para establecer una clave de sesión simétrica;
  5. A partir de ahí, el tráfico pasa a estar cifrado con criptografía simétrica (rápida y eficiente) usando la clave compartida.

Con ello, aunque alguien capture los paquetes en la red, solo verá datos cifrados, sin acceso directo al contenido. Además:

  • La validación del certificado ayuda a garantizar que estás hablando con el servidor correcto;
  • Mecanismos adicionales (como HSTS) dificultan ataques que intentan forzar el uso de HTTP no seguro.

4.2 VPN: creando un túnel seguro sobre redes inseguras

Una VPN (Virtual Private Network) crea un túnel cifrado entre el dispositivo del usuario y una red remota (como la red de la empresa). Este túnel:

  • Encapsula todo (o parte) del tráfico dentro de un “sobre” cifrado;
  • Protege los datos incluso en redes Wi-Fi públicas o entornos hostiles;
  • Permite que el usuario acceda a recursos internos como si estuviera físicamente en la red corporativa.

Los protocolos modernos de VPN utilizan cifrado fuerte (como AES o ChaCha20) y combinan claves simétricas y asimétricas para establecer y mantener el canal seguro. Esto reduce drásticamente el riesgo de sniffing y MITM en redes intermedias.

4.3 Cifrado de extremo a extremo (E2EE)

En el cifrado de extremo a extremo, los datos se cifran en el dispositivo de origen y solo se descifran en el dispositivo de destino. Ni siquiera el servidor intermedio tiene acceso al contenido en texto claro.

Este modelo se utiliza en muchas aplicaciones de mensajería segura y en llamadas de voz/vídeo. Las ventajas incluyen:

  • Aun si el servidor se ve comprometido, el atacante no tiene acceso directo al contenido de los mensajes;
  • Reducción del riesgo de interceptación por intermediarios a lo largo del camino;
  • Refuerzo de la privacidad de los usuarios y de la confianza en la plataforma.

El E2EE combina criptografía asimétrica (para el intercambio de claves entre usuarios) y criptografía simétrica (para proteger el contenido de cada mensaje de forma eficiente).

4.4 TLS entre servicios y APIs

No solo el tráfico entre el usuario y el sitio necesita protección. En entornos de nube y microservicios, es fundamental cifrar también:

  • La comunicación entre APIs internas y externas;
  • Las integraciones con socios y terceros;
  • El tráfico entre servicios en clusters y contenedores.

Aquí, el uso de mTLS (mutual TLS) es una buena práctica: tanto el cliente como el servidor presentan certificados, garantizando que ambos son quienes dicen ser. Esto evita que un servicio malicioso se haga pasar por un componente legítimo de la arquitectura.

5. Buenas prácticas para usar cifrado en tránsito de forma correcta

No basta con “activar el HTTPS”. Algunas buenas prácticas importantes:

5.1 Usar versiones modernas de TLS y cifrados fuertes

  • Desactivar protocolos antiguos (SSLv3, TLS 1.0, TLS 1.1);
  • Priorizar TLS 1.2 y 1.3 con cifrados modernos (AES-GCM, ChaCha20-Poly1305);
  • Evitar algoritmos y modos considerados débiles u obsoletos;
  • Aplicar las recomendaciones de hardening de TLS de guías actualizadas.

5.2 Gestionar correctamente los certificados digitales

  • Emitir certificados de autoridades de certificación confiables;
  • Automatizar la renovación (para evitar caducidades inesperadas);
  • Proteger las claves privadas asociadas a los certificados;
  • Evitar compartir certificados indiscriminadamente entre múltiples servicios sin control.

5.3 Adoptar HSTS y buenas configuraciones en aplicaciones web

  • Habilitar HSTS (HTTP Strict Transport Security) para forzar el uso de HTTPS;
  • Redirigir automáticamente el tráfico HTTP a HTTPS;
  • Evitar contenido mixto (mixed content), donde partes de la página se cargan por HTTP.

5.4 Cifrar también el “tráfico interno”

Evita la idea de que “dentro del datacenter” o “dentro de la VPC” todo es confiable. Las buenas prácticas incluyen:

  • Usar TLS entre servicios internos y bases de datos siempre que sea posible;
  • Proteger colas, buses de mensajes y logs sensibles en tránsito;
  • Tratar la red interna como un entorno que puede ser explotado, adoptando el concepto de Zero Trust.

5.5 Pensar también en el endpoint

El cifrado en tránsito protege el camino, pero si el dispositivo de origen o destino está comprometido, el atacante puede capturar los datos antes de que se cifren o después de que se descifren. Por eso es importante:

  • Mantener los dispositivos actualizados y protegidos (parches, antivirus, EDR, MDM);
  • Formar a los usuarios sobre phishing, malware y estafas de ingeniería social;
  • Controlar accesos y privilegios en los dispositivos que manejan datos sensibles.

6. Conexión con la LGPD, el GDPR y el cumplimiento normativo

Leyes de protección de datos como la LGPD en Brasil y el GDPR en Europa exigen que las organizaciones adopten medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger los datos personales.

El cifrado en tránsito es un elemento central de esa protección porque:

  • Reduce el riesgo de exposición de datos personales en redes internas y externas;
  • Ayuda a demostrar diligencia en auditorías e investigaciones;
  • Complementa controles como autenticación, autorización, registro de logs y monitorización.

Aunque el cifrado, por sí solo, no garantiza el cumplimiento normativo, su ausencia en escenarios críticos puede interpretarse como negligencia, especialmente cuando el riesgo es conocido y las soluciones están ampliamente disponibles.

7. Checklist práctico: por dónde empezar

Si tu organización quiere reforzar la protección de los datos en tránsito, utiliza este checklist como punto de partida:

  1. Mapear los flujos de datos en tránsito
    • ¿Qué sistemas intercambian datos entre sí (internos, externos, socios)?
    • ¿Qué flujos implican datos personales o información sensible?
  2. Verificar el uso de HTTPS/TLS
    • ¿Todos los sitios y APIs expuestos utilizan HTTPS?
    • ¿Hay redirección automática de HTTP a HTTPS?
  3. Revisar versiones de TLS y cifrados
    • ¿Están desactivados los protocolos antiguos?
    • ¿Las suites de cifrado siguen las recomendaciones de seguridad actuales?
  4. Reforzar el acceso remoto
    • ¿Los empleados acceden a sistemas internos a través de una VPN segura?
    • ¿El Wi-Fi corporativo está segmentado y protegido con cifrado fuerte?
  5. Proteger la comunicación entre servicios
    • ¿Los microservicios y las bases de datos utilizan TLS?
    • ¿Las integraciones sensibles con terceros utilizan mTLS u opciones equivalentes?
  6. Gestionar certificados de forma profesional
    • ¿Existe un inventario de certificados y claves?
    • ¿La renovación está automatizada y monitorizada?
  7. Formar a los equipos
    • ¿Los desarrolladores conocen las buenas prácticas de uso de HTTPS, APIs seguras y bibliotecas de criptografía?
    • ¿Los equipos de infraestructura saben configurar TLS y VPN con seguridad?

8. Conclusión: proteger el camino es tan importante como proteger el destino

Proteger solo el servidor o la base de datos no es suficiente si, por el camino, los datos viajan en texto claro. El cifrado en tránsito es lo que garantiza que la información sensible no pueda ser leída o alterada por quien esté “escuchando” la red.

Al combinar un TLS/HTTPS bien configurado, VPN seguras, cifrado de extremo a extremo donde tenga sentido y buenas prácticas de gestión de certificados y claves, tu organización reduce de forma significativa el riesgo de fugas y de ataques basados en la interceptación.

En un escenario en el que la privacidad, la confianza y el cumplimiento de LGPD/GDPR son diferenciales competitivos, invertir en la protección de los datos en tránsito deja de ser una opción para convertirse en un requisito básico para cualquier operación digital seria.

Consejo extra: si ya estás reforzando la protección de los datos en tránsito, vale la pena mirar también el recorrido completo de los datos: recogida, almacenamiento, uso, compartición y eliminación. Las plataformas de gobernanza y de control de datos personales ayudan a conectar la capa técnica de seguridad con políticas, registros y transparencia para los titulares.

Asume el control de tus datos personales.

Gestiona consentimientos y preferencias con transparencia, en conformidad con LGPD/GDPR.

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