Identidad digital: riesgos y soluciones actuales para proteger a personas y empresas
- Autor: Unova Team
- Publicado el: 05 Dic, 2025
- Categoría: Protección de Identidad
Cómo se crea la identidad digital, cuáles son los principales riesgos (fraude, robo de cuenta, privacidad) y qué soluciones actuales pueden proteger a personas y empresas.
Identidad digital: riesgos y soluciones actuales
Casi todo lo que hacemos hoy deja un rastro digital: inicio de sesión en aplicaciones, compras online, firma de contratos, acceso a servicios públicos, uso de redes sociales e incluso autenticación en dispositivos corporativos. La suma de estos datos y credenciales forma lo que llamamos identidad digital.
Al mismo tiempo que facilita la vida de personas y empresas, también se ha convertido en un objetivo extremadamente valioso para los delincuentes. El fraude con documentos, el robo de cuentas, la ingeniería social y las filtraciones masivas de datos personales demuestran, en la práctica, que proteger las identidades digitales es una prioridad estratégica, no solo un detalle técnico.
En este artículo vamos a ver:
- Qué es la identidad digital en la práctica;
- Cuáles son los principales riesgos actuales;
- Las soluciones actuales para reducir esos riesgos;
- Un checklist para organizaciones que quieren dar el siguiente paso.
1. ¿Qué es la identidad digital, en realidad?
La identidad digital es el conjunto de informaciones, credenciales y atributos que permiten que sistemas y servicios reconozcan a una persona (o empresa) en el mundo online. Puede incluir:
- Datos de registro: nombre, DNI/NIF, CPF/CNPJ, correo electrónico, teléfono, dirección;
- Credenciales de acceso: usuarios, contraseñas, tokens, certificados, passkeys;
- Documentos oficiales en formato digital (como carteras digitales e identificaciones nacionales);
- Atributos de comportamiento: patrón de navegación, ubicación típica, dispositivo, horario de acceso;
- Registros de consentimiento y configuraciones de privacidad.
Esta identidad puede ser gestionada por distintos actores:
- Gobiernos, con identidades digitales oficiales (como la nueva Cédula de Identidad Nacional en Brasil, en formato físico y digital, integrada con el ecosistema Gov.br);
- Empresas privadas, que mantienen cuentas de clientes, credenciales de acceso e historiales de uso;
- Plataformas de identidad (Identity Providers – IdPs), que realizan autenticación y federación de inicio de sesión entre varios sistemas.
Cuantos más servicios se conectan a la misma identidad digital, mayor es la comodidad para el usuario, pero también mayor el impacto en caso de fraude o compromiso.
2. Principales riesgos relacionados con la identidad digital
2.1 Robo de credenciales y secuestro de cuentas
El riesgo más visible es el robo de credenciales: alguien obtiene el usuario y la contraseña (o tokens de autenticación débiles) y pasa a hacerse pasar por la víctima. Entre las técnicas más comunes están:
- Phishing y variantes (smishing, vishing): páginas falsas o mensajes convincentes para robar contraseñas y códigos SMS;
- Filtraciones masivas de datos en otras plataformas, aprovechando la reutilización de contraseñas;
- Malware que captura teclas pulsadas, cookies de sesión o tokens de autenticación.
Una vez que la cuenta está bajo control, el atacante puede:
- Cambiar los datos de contacto y bloquear el acceso del titular legítimo;
- Realizar transacciones financieras no autorizadas;
- Contratar servicios, aceptar términos o consentimientos en nombre de la víctima;
- Acceder a otras cuentas vinculadas (single sign-on, social login, integraciones vía API).
2.2 Fraude de identidad y de documentos
La digitalización de documentos de identidad ha traído comodidad, pero también nuevos vectores de fraude. Los delincuentes usan datos filtrados, imágenes, capturas de pantalla e incluso técnicas avanzadas de falsificación para:
- Abrir cuentas bancarias o líneas de crédito a nombre de terceros;
- Registrar tarjetas SIM para aplicar estafas;
- Firmar contratos, préstamos o compras a plazos usando datos robados.
La combinación de documentos digitales, selfies, deepfakes y datos personales obtenidos en filtraciones crea un escenario complejo: cada vez es más difícil distinguir entre un usuario legítimo y una identidad falsa o sintética.
2.3 Privacidad y perfilado excesivo
La identidad digital no es solo “iniciar sesión en sistemas”. En muchos casos concentra un historial detallado de todo lo que hace el usuario: páginas visitadas, preferencias, geolocalización, comportamiento de compra, interacciones en aplicaciones, etc.
Sin una gobernanza adecuada, esto lleva a riesgos como:
- Perfilado excesivo de consumidores sin transparencia;
- Uso indebido de datos para fines no informados;
- Filtraciones de información extremadamente sensible, que puede explotarse en ataques de ingeniería social.
Para las organizaciones que tratan datos personales, esto es un punto de atención directo frente a la LGPD y el GDPR, que exigen transparencia, minimización de datos y seguridad adecuada.
2.4 Ataques de ingeniería social y SIM swap
Muchos mecanismos de “recuperación de cuenta” todavía dependen de SMS, llamadas telefónicas o preguntas de seguridad débiles. Esto abre espacio para ataques como:
- SIM swap: el delincuente convence a la operadora de trasladar el número de teléfono de la víctima a otra tarjeta SIM, interceptando códigos de autenticación y de restablecimiento de contraseña;
- Ingeniería social directa: contacto con el usuario o con el centro de atención para obtener acceso utilizando información pública o filtrada.
En estos casos, el problema no es solo tecnológico, sino también de procesos débiles, falta de formación en los equipos y ausencia de validaciones adicionales.
2.5 Dependencia excesiva de un único proveedor de identidad
Los modelos de inicio de sesión social o federación de identidad (por ejemplo, “Entrar con X”) traen comodidad y, muchas veces, seguridad adicional. Pero también crean riesgos:
- Punto único de fallo: si la cuenta principal se ve comprometida, varios servicios asociados quedan en riesgo;
- Dependencia estratégica: cambios en las políticas del proveedor pueden afectar directamente la experiencia y la seguridad de los usuarios;
- Pérdida de control sobre el flujo de datos personales compartidos.
3. Soluciones actuales para proteger identidades digitales
La buena noticia es que, al mismo tiempo que crecieron los riesgos, también evolucionaron las soluciones disponibles. A continuación, un panorama de los principales frentes.
3.1 Autenticación fuerte y MFA basada en riesgo
El primer paso es salir del modelo “usuario + contraseña” aislado y adoptar autenticación fuerte, combinando al menos dos de estas tres categorías:
- Algo que sabes (contraseña, PIN);
- Algo que tienes (token, dispositivo, llave física);
- Algo que eres (biometría, huella dactilar, rostro, voz).
Aquí entran:
- Aplicaciones autenticadoras (TOTP);
- Tokens físicos (llaves de seguridad, smartcards);
- Notificaciones push en aplicaciones corporativas;
- Biometría local en los dispositivos (huella, reconocimiento facial).
Los modelos más modernos adoptan MFA adaptativo, ajustando el nivel de verificación al riesgo de la sesión (nuevo dispositivo, país, importe de la transacción, horario inusual, etc.).
3.2 Passkeys y autenticación resistente al phishing
Una de las tendencias más fuertes hoy es la adopción de passkeys y estándares de autenticación basados en FIDO2/WebAuthn. En lugar de contraseñas reutilizables, el usuario pasa a tener credenciales criptográficas vinculadas a su dispositivo y al dominio legítimo del servicio.
En la práctica, esto aporta ventajas importantes:
- Reducción drástica del riesgo de phishing, ya que las claves no funcionan en sitios falsos;
- Eliminación de contraseñas débiles o reutilizadas entre servicios diferentes;
- Experiencia más simple para el usuario, que puede autenticarse con biometría o PIN en su propio dispositivo;
- Menor dependencia de SMS y correo electrónico como segundo factor.
Para las empresas, migrar gradualmente hacia passkeys y credenciales resistentes al phishing significa elevar el nivel de protección de identidad sin aumentar la fricción de uso.
3.3 Identidades digitales oficiales y carteras de documentos
Varios países están evolucionando hacia modelos de identidad digital oficial, muchas veces asociando un documento único a una identidad reconocida a nivel nacional.
En el caso de Brasil, por ejemplo, la Carteira de Identidade Nacional (CIN) adopta el CPF como número único y puede emitirse en formato físico o digital. La CIN está integrada con Gov.br y utiliza recursos como códigos QR y validación online para reducir el fraude de identidad y facilitar el acceso a servicios públicos.
Además, las iniciativas de carteras digitales de documentos centralizan distintas credenciales (como documento de identidad, permiso de conducir y otros documentos) en una sola aplicación. Cuando se implementan correctamente, estas carteras:
- Dificultan la falsificación de documentos;
- Facilitan la verificación de autenticidad por parte de terceros;
- Pueden integrarse con servicios privados (bancos, operadoras, plataformas digitales) con mayor seguridad.
El reto es garantizar que esta centralización se haga con privacidad por defecto, controles de acceso robustos y transparencia sobre el uso de la información.
3.4 Verificación de identidad y prueba de vida más robustas
En la apertura de cuentas y en procesos de alto riesgo (como crédito, activación de SIM o acceso a servicios sensibles), las empresas han adoptado soluciones de:
- Onboarding digital con validación documental (OCR, lectura de MRZ, validación en bases oficiales);
- Biometría con prueba de vida (liveness detection) para evitar el uso de fotos, vídeos o deepfakes;
- Análisis de riesgo en tiempo real, combinando datos de dispositivos, ubicación, historial de fraudes y comportamiento.
Este enfoque va más allá de “subir un documento” y pasa a evaluar el contexto completo de la identidad digital, dificultando fraudes sofisticados.
3.5 Gobernanza, LGPD/GDPR y principios de privacidad
No hay protección de identidad digital sin una buena gobernanza de datos personales. Para las organizaciones que tratan información de clientes, empleados o ciudadanos, algunos puntos son esenciales:
- Minimización de datos: recopilar solo lo necesario para la finalidad declarada;
- Base jurídica clara: saber cuándo se apoya en el consentimiento, el contrato, la obligación legal, el interés legítimo, etc.;
- Registros de consentimiento y posibilidad de revocación;
- Seguridad técnica y organizativa: cifrado, controles de acceso, monitorización, respuesta a incidentes;
- Transparencia con los titulares sobre cómo se utiliza su identidad digital.
Leyes como la LGPD y el GDPR no solo exigen protección adecuada, sino que también presionan a las organizaciones para estructurar procesos, documentar decisiones y demostrar diligencia en caso de incidentes.
3.6 Educación de los usuarios y cultura de seguridad
Por último, ninguna solución técnica es suficiente si las personas no están preparadas. Buenas iniciativas incluyen:
- Campañas continuas sobre phishing, ingeniería social y fraudes habituales;
- Orientación sobre el uso de gestores de contraseñas, actualización de dispositivos y cuidado con el intercambio de datos;
- Formación específica para equipos de atención y soporte, evitando que procesos débiles permitan ataques.
4. Checklist práctico para empresas
Si tu organización quiere reforzar la protección de la identidad digital de clientes y colaboradores, utiliza este checklist como punto de partida:
- Mapear identidades y puntos de autenticación
- ¿Qué sistemas gestionan el inicio de sesión de usuarios internos y externos?
- ¿Qué datos personales y credenciales se tratan en cada uno?
- Revisar los mecanismos de autenticación
- ¿Todavía hay inicios de sesión solo con usuario + contraseña?
- ¿Dónde es posible adoptar MFA fuerte y, de forma gradual, passkeys o FIDO2?
- Fortalecer los procesos de recuperación de cuenta
- Eliminar preguntas de seguridad débiles;
- Reducir la dependencia exclusiva de SMS y correo electrónico;
- Agregar validaciones adicionales en acciones de alto riesgo.
- Integrar la verificación de identidad en flujos críticos
- Onboarding de nuevos clientes;
- Concesión de crédito, aumento de límite, cambio de datos sensibles;
- Activación de nuevos dispositivos o factores de autenticación.
- Alinear la seguridad de identidad con LGPD/GDPR
- Revisar bases jurídicas, políticas de privacidad y registros de actividad;
- Garantizar minimización y limitación de finalidad en el uso de datos de identidad.
- Monitorizar y responder a incidentes
- Detectar intentos de inicio de sesión sospechosos, patrones de ataque y anomalías;
- Contar con un plan de respuesta a incidentes que incluya comunicación con titulares y autoridades, cuando sea necesario.
- Invertir en educación y cultura
- Formar a los equipos internos sobre riesgos de identidad digital;
- Comunicar buenas prácticas de forma sencilla a clientes y usuarios finales.
5. Conclusión: la identidad digital como activo crítico
La identidad digital es hoy una especie de “llave maestra” de la vida online. Abre puertas a servicios financieros, beneficios públicos, salud, educación, trabajo y prácticamente cualquier interacción digital relevante.
Tratar la identidad digital solo como un detalle de inicio de sesión es un error peligroso. Es necesario verla como un activo crítico, que requiere:
- Tecnología adecuada (MFA fuerte, passkeys, verificación de identidad, monitorización);
- Procesos maduros (gobernanza, LGPD/GDPR, respuesta a incidentes);
- Personas preparadas (usuarios conscientes y equipos formados).
Las organizaciones que invierten pronto en una estrategia sólida de identidad digital no solo reducen fraudes y riesgos regulatorios, sino que también construyen más confianza con sus usuarios, una ventaja competitiva en un mundo donde la confianza es cada vez más escasa.
Consejo extra: si tu empresa está estructurando la gobernanza de datos personales e identidad digital, considera plataformas que centralicen el control de consentimientos, registros de tratamiento y evidencias de cumplimiento, facilitando la conciliación entre seguridad, privacidad y experiencia de usuario.
Asume el control de tus datos personales.
Gestiona consentimientos y preferencias con transparencia, en conformidad con LGPD/GDPR.